La Unión Industrial Argentina (UIA) realizó su primera reunión de Junta Directiva de 2026 y encendió señales de alerta por la evolución reciente de la actividad fabril. Durante el encuentro, los dirigentes analizaron los indicadores del cierre de 2025, el comportamiento del empleo, el escenario sectorial y los temas que marcarán la agenda industrial este año, entre ellos la reforma laboral en debate en el Senado.
En la reunión se planteó que el nuevo año comenzó con tensiones en materia de actividad y con desempeños desiguales entre rubros, varios de ellos fuertemente afectados. Los representantes industriales coincidieron en la necesidad de trabajar en medidas que favorezcan la recuperación productiva y eviten un mayor deterioro del entramado empresarial, en especial de las PyME.
Uno de los ejes centrales del encuentro fue el tratamiento de la agenda de modernización laboral que será discutida en la Cámara alta. Desde la entidad consideraron clave avanzar en cambios que actualicen el marco normativo del trabajo como condición para promover el empleo formal, en un contexto en el que —según señalaron— el país lleva más de diez años sin creación neta de puestos registrados. También remarcaron la importancia de reducir la litigiosidad y mejorar la previsibilidad regulatoria para las empresas.
Durante la jornada, el Centro de Estudios de la UIA (CEU) presentó los datos de diciembre. Allí se informó que la producción industrial registró una caída interanual de 3,9% y se mantuvo prácticamente sin variaciones frente a noviembre (-0,1%). En el balance anual, la industria terminó 2025 con un crecimiento interanual de 1,6%, aunque todavía se ubicó 9,6% por debajo de los niveles alcanzados en 2022.
En materia de empleo registrado, el informe indicó que en octubre se profundizó la baja, con una pérdida de 6.718 puestos respecto de septiembre (-0,6%). Desde el último máximo observado en agosto de 2023, el sector acumula una reducción de 60.224 empleos formales.
Frente a este panorama, los directivos de la UIA expresaron preocupación por la caída de la actividad y remarcaron la necesidad de que continúe la reducción de tasas de interés y se impulsen reformas que alivien la presión fiscal sobre el sector formal. Plantearon que generar condiciones de estabilidad es central para revertir la tendencia actual y sostener un desarrollo equilibrado de los distintos rubros industriales.
La entidad también sostuvo que la competitividad y la dinámica de precios deben evaluarse con una mirada integral de las cadenas productivas, contemplando el peso de los costos locales —logísticos, financieros, impositivos y laborales— junto con el contexto macroeconómico. En ese marco, subrayaron la relevancia de actividades transables y de alto empleo, como textil, calzado y confecciones, que requieren previsibilidad para producir, invertir y sostener el trabajo registrado y el mercado interno.
Por otra parte, la UIA respaldó la necesidad de avanzar hacia un esquema de comercio exterior “inteligente”, orientado a generar condiciones de competencia equilibrada. Entre los puntos mencionados se incluyeron el cumplimiento tributario, reglas claras para plataformas electrónicas internacionales y el refuerzo de los controles contra prácticas ilegales. Según señalaron, un sistema basado en normas transparentes y competencia leal resulta clave para proteger la producción formal, el empleo industrial y una inserción internacional sostenible.

