Un golpe al sector fabril con impacto regional y nacional
La confirmación del cierre definitivo de la planta industrial de FATE — una de las empresas emblemáticas de la industria argentina de neumáticos — encendió una fuerte señal de alerta entre los sectores productivos del país. La compañía anunció el cese de producción de su planta en Virreyes, partido de San Fernando (Buenos Aires), despidiendo a 920 trabajadores de manera inmediata y marcando así el fin de más de 85 años de historia en el sector.
FATE (Fábrica Argentina de Telas Engomadas) fue durante décadas un polo productivo estratégico para la industria: no solo generó empleo directo, sino que también contribuyó a cadenas de valor locales, incorporando proveedores, transportistas y pequeños industriales vinculados al rubro neumático y automotriz.
La UIA: un cierre que “no es un hecho aislado”
La Unión Industrial Argentina (UIA) salió a expresarse con dureza ante la noticia, ubicando el cierre de la planta dentro de un panorama más amplio de deterioro industrial: no solo lamentó el hecho, sino que habló de un fenómeno estructural que afecta al sector fabril.

En un comunicado oficial, la entidad subrayó:
“Lamentamos profundamente el cierre de la planta FATE, empresa nacional que durante décadas generó empleo, tecnología y valor.”
— Martín Rappallini, presidente de la UIA, mediante un comunicado oficial.
La UIA sostuvo que el cierre “no puede analizarse como un episodio aislado”, destacando que, según sus propios datos, la industria argentina ha perdido casi 65.000 puestos de trabajo en los últimos dos años, lo que se traduce en una caída acumulada del 5,4% del empleo fabril a noviembre de 2025.
Impacto más allá de FATE: el entramado productivo en jaque
La lectura de la UIA va más allá de una empresa en particular. En su análisis, la entidad alertó que detrás del cierre de cualquier fábrica hay una amplia red de actores productivos:
“Detrás del cierre de una fábrica hay trabajadores, familias, proveedores, transportistas, pymes vinculadas y comunidades enteras que dependen de ese núcleo productivo.”
— Martín Rappallini, presidente de la UIA, mediante un comunicado oficial.
La entidad señaló además que la industria del neumático es uno de los casos más evidentes donde la competencia internacional se presenta con distorsiones fuertes, producto de prácticas comerciales desleales y sobrecapacidad global, especialmente de productos provenientes de Asia.
Reclamos y propuestas: igualdad de condiciones para competir
Frente a este escenario, la UIA reivindicó la necesidad de “igualdad de condiciones para competir” y de políticas que permitan sostener el tejido productivo nacional. En su comunicado, la entidad hizo hincapié en varios puntos clave:
- La importancia de un marco competitivo internacional nivelado.
- El reconocimiento de la pérdida de capacidades productivas acumuladas.
- La necesidad de políticas públicas que acompañen la transformación industrial, sin excluir la responsabilidad del sector mismo en mejorar productividad.
Si bien la UIA no formuló reclamos directos al Gobierno, su postura fue clara sobre el rol que juegan las condiciones de mercado y la apertura de importaciones en la crisis sectorial.
¿Qué implica el cierre para los parques industriales?
El cierre de una planta con más de 80 años de trayectoria en un parque productivo como el de San Fernando no solo afecta empleo directo, sino que impacta en la ocupación de suelo, la demanda de servicios logísticos y la dinámica de encadenamientos productivos en esa zona industrial.
Además, pone en primer plano dos puntos que suelen discutirse en estos espacios:
- La importancia de sostener cadenas de valor en parques industriales, más allá del corto plazo.
- La necesidad de políticas que fortalezcan la competitividad frente a la presión de importaciones, especialmente para sectores intensivos en mano de obra y tecnología local.
El cierre de la histórica fábrica FATE no es solo una mala noticia para sus más de 900 trabajadores, sino para todo el entramado productivo que orbita alrededor de la industria nacional. La UIA lo interpretó como un síntoma del deterioro de la competitividad fabril argentina, y lo ubicó en un contexto de pérdida sostenida de empleo industrial.
Para los parques industriales y las zonas productivas, este caso pone en evidencia —más que nunca— la importancia de políticas que permitan no solo resguardar capacidades productivas instaladas, sino también reforzar la capacidad de adaptación y la competitividad global del sector industrial argentino.

