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La Sillicon Valley asiática, vital en el futuro chino

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Shenzhen era hace tres décadas una villa de pescadores de 3.000 personas. Hoy, viven allí 12 millones y refieren a ella como la Silicon Valley china. Es la megaciudad en la que nacieron gigantes como Huawei o Tencent, creadora de WeChat (el Whats­App chino de 1.000 millones de usuarios). Allí producen 8.000 empresas de alta tecnología y el sector aporta un 40% a la economía de la urbe que tiene un PBI gigantesco, similar al de Irlanda.

Se ubica en el delta del Río de la Perla, un sector que incluye otras ocho ciudades de China y las regiones especiales de Hong Kong y Macao, con una economía equiparable al de toda Rusia. La ciudad está a 30 km de Hong Kong, sus habitantes promedian los 28 años y cuenta con un parque tecnológico que contiene a 1.300 empresas, con un centenar de ellas cotizando en la bolsa. Allí se fabrica el 90% de los celulares del mundo y su empresa estrella es Huawei, el gigante que factura u$s 75.000 millones, cuenta con 180.000 empleados en 170 países y lidera el mercado de móviles en China.

También es la urbe que más rápido se convirtió en una megalópolis en la historia. Hoy posee 49 edificios que superan los 200 metros de altura, incluido el segundo más elevado del país de casi 600 metros, con otros 48 en camino. La voracidad por los inmuebles la convirtió en la burbuja más cara de China: el metro cuadrado cuesta 5.500 euros de media.

Shenzhen es también el hogar de lo que se considerada el Massachusetts Institute of Technology chino, la Universidad de TsingHua. En toda China, la innovación es el equivalente al 2,1% del PBI, superior al de Francia, el Reino Unido o Australia. Pero en Shenzhen es de un 4%.

Originariamente, construyó su fortaleza gracias a la manufactura destinada a la exportación, sobre todo por parte de empresas de Hong Kong que buscaban menores costos laborales, terrenos más baratos e impuestos más favorables. Estas empresas cruzaron la frontera a principio de los 80 y muchas multinacionales las siguieron, encontrando que Shenzhen era un buen lugar para establecer sus plantas de industria ligera y de ensamblado de productos de alta tecnología.

Los Parques más importantes son tres. Shenzhen High Tech Industrial Park (SHIP), el más destacado, se fundó en 1996. Se trata de una zona de inversión de alta tecnología aprobada por el Estado y se ubica a unos 5 kilómetros al oeste del centro urbano. Originalmente, ocupaba 1 km2, que fue expandido hasta cubrir 11,5 km2. Es considerado uno de los seis parques científicos clave a nivel nacional.
En 2010, el volumen de solicitudes de patentes fue de 12.158, de las cuales 8.947 fueron patentes de invención, contribuyendo al total de la ciudad con un 38%. Allí está ubicado el Shenzhen Virtual University Park (SVU), que incluye a sedes de 53 universidades famosas de todo el mundo e incubó 648 empresas y cooperó en 1099 proyectos con empresas. Es un parque mundial de ciencia y tecnología y es miembro de la Asociación de Parques Tecnológicos Internacionales.

Los otros dos Parques son el Shekou Industrial Area, un espacio manufacturero, comercial y residencial controlado por el conglomerado de empresas del China Merchants y el Chegongmiao Industrial Area.

El sur de China, la locomotora que tracciona el país

China se convirtió en los últimos 30 años en el motor económico del mundo en base a su política industrial. Pero desde un primer momento se desmarcó de la concepción clásica de “Parque Industrial” y sus autoridades apostaron por un modelo basado en lo que se denominaron “Zonas Económicas Especiales”. Este concepto amplía la noción de PI, concebido como simple conglomerado de fábricas. La idea incluye Parques de diferentes tipos, infraestructuras de transporte y espacios para generación de energía en una región determinada.

El desarrollo de China tuvo una de las claves en los enormes flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) que recibieron  y que convirtieron a China en la “fábrica del mundo”.
Si bien el gobierno chino asignó zonas especiales en diversas regiones del país, se centró especialmente en el el sudeste y fundamentalmente en Shanghái, Beijing y Guangdong (también llamada Cantón).

Dos elementos dieron a estas zonas la ventaja. Una serie de beneficios impositivos desde el Estado y la cercanía a los principales mercados del sudeste asiático, principalmente las ciudades de Hong Kong y Taiwán que se ya se habían desarrollado antes, como de otros países del Sudeste Asiático.

¿Cómo comenzó todo?

China inició su programa de IED con el establecimiento de cuatro “Special Economic Zones” en 1980, en la provincia de Guangdong focalizando en las ciudades de Shenzhen, Zhuhai y Shantou que hoy tiene la mayor concentración de PI del mundo.

En China, las empresas clasificadas de “alta tecnología” pagan un impuesto reducido sobre los ingresos de un 15% cualquiera que sea su ubicación (contra el 25% normal). Como resultado, ciudades como Shenzhen se erigieron en los centros tecnológicos de China y continúan ofreciendo incentivos a proyectos relacionados con los sectores de TICs, biotecnología y sectores de alto valor añadido.

Guangdong recibe más de una cuarta parte del total de la inversión extranjera directa de China. Es el hogar de los gigantes de telecomunicaciones Huawei y ZTE y de titanes corporativos como Lenovo, TCL, BYD, Apple, IBM, Philips, BGI, Lucent y Olympus. Muchas de ellas tienen allí sus bases de fabricación, investigación, desarrollo y diseño.

 

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