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Los Parques Científicos y Tecnológicos facilitan la 4° revolución industrial

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Entrevistamos a  Felipe Romera Lubias, presidente de la Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España (APTE).

¿Cuál fue el desarrollo de los Parques Científicos y Tecnológicos en España? ¿Cómo surgieron y en base a que necesidades? 

Entre 1980 y 1985, la aprobación de la constitución y la creación de las comunidades autónomas potencian el surgimiento de las tecnópolis. La moda de los parques tecnológicos llega a España desde Europa, sobre todo del Reino Unido y Francia y las comunidades autónomas inician el proceso de construcción de los primeros parques (el Parque Tecnológico de Bizkaia fue el primero en 1985). 

Entre 1985 y 1992 se crean 8 parques tecnológicos cuya inversión superó los 300 millones de euros y en su desarrollo no participaron las universidades inicialmente.

A partir de 1993 aparecen nuevas iniciativas ligadas a otros promotores más allá del modelo estrictamente autonómico y a partir de 1995, las universidades comienzan a interesarse por los parques tecnológicos y comienzan a surgir parques de ámbito más científico.

A partir de 1998 se produce un gran crecimiento económico debido al desarrollo de la Sociedad de la Información y las universidades, los ayuntamientos y la iniciativa privada se lanzan de lleno a la construcción de parques. Todo ello, junto con el apoyo del gobierno central provoca un boom en el crecimiento de los parques científicos y tecnológicos españoles.

¿Cuántos parques de este tipo existen hoy en España y -si tienen referencia- cuántos en Europa? ¿Cuáles son las tipologías y orientaciones generales?

La Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España (APTE) cuenta actualmente con 64 miembros, de los cuales, 51 son Parques Científicos y Tecnológicos en funcionamiento.

APTE, a su vez, es miembro de la Asociación Internacional de Parques Científicos y Tecnológicos y Áreas de Innovación (IASP), cuya sede se encuentra en Málaga y que en Europa integra a unos 150 miembros, por tanto, en Europa existen más de 150 parques científicos y tecnológicos.

Dentro del panorama europeo, España se ha convertido en uno de los países más activos en cuanto a la creación de parques. Destacan, además, dos países por su alto número de tecnópolis: Reino Unido y Francia. Le siguen de cerca países como Finlandia, Italia, Suecia y, por último, Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Holanda y Noruega.

En el Reino Unido, el concepto de parque se “importa” de Estados Unidos a finales de los 60 y principios de los 70.

En Francia, igual que en el Reino Unido, el concepto de parque empieza a desarrollarse en los años 60 y son los ayuntamientos los que crean el concepto de Tecnópoli.

En Rusia la idea de parque es más reciente, concretamente de 1988. La Universidad de Moscú fue la primera en tener la iniciativa, seguida de la de San Petersburgo.

Inicialmente el Ministerio de Educación planeó la construcción de 50 tecnoparques, de los que prácticamente el 90% nunca pasaron de la fase de diseño, debido a restricciones presupuestarias y a cambios en las prioridades. Actualmente hay más de 20 parques operativos

En el caso español, los parques científicos y tecnológicos se caracterizan por su gran apuesta por las TICs, siendo éste el sector con mayor representación y por ser elementos dinamizadores del desarrollo local y regional, convirtiéndose en los lugares ideales en los cuales tiene lugar el encuentro entre ciencia y empresa, cuyo resultado suele ser la generación de ideas innovadoras.

Los parques científicos y tecnológicos españoles cuentan con 8.157 empresas y entidades que facturan 29.000 millones de euros y dan empleo a más de 175.000 personas, 34.000 de ellas dedicándose exclusivamente a actividades de investigación y desarrollo.

Parque Científico y Tecnológico de Bizkaia (Bilbao)

¿Cómo es la articulación que realizan con Universidades y casas de estudio similares? ¿Y qué tipo de sinergias logran? 

Como he apuntado anteriormente, a partir de 1995 las universidades empiezan a desarrollar parques científicos y actualmente 24 universidades desarrollan sus propios parques y 46 universidades colaboran con todos ellos.

En los Parques Científicos y Tecnológicos se concentra gran parte de la I+D privada que se genera en nuestro país, especialmente en los situados en las regiones periféricas y sobre todo desde que la universidad advierte las posibilidades de cooperación que existen con las empresas que en ellos se ubican. Esta cooperación se basa en la aplicación del conocimiento que se genera en estas universidades a necesidades específicas de las empresas, consiguiendo de esta forma desarrollar nuevos productos e innovar. Asimismo, cada vez más se está produciendo mayor tipo de colaboraciones y sinergias entre los parques científicos y tecnológicos que no están promovidos por ellas, que van más allá de la disponibilidad de servicios de I+D por parte de las universidades para todas aquellas empresas que lo necesiten. En este sentido, y debido a la cada vez más creciente demanda de perfiles tecnológicos y talento en general por parte de las empresas de los parques, la colaboración con la universidad en la preparación y localización de este talento es otra actividad fundamental.

¿Cuál es el rol del Estado en la planificación, desarrollo y/o explotación de este tipo de parques en su país?

Desde el año 2000 al 2014, el gobierno español apoyó la creación y desarrollo de los parques científicos y tecnológicos españoles con una convocatoria específica para los parques y sus empresas y entidades a la que destinó 2.000 millones de euros. Esta ayuda supuso un fuerte impulso para el desarrollo de parques por todo el país y la dotación de excelentes infraestructuras de I+D a disposición de la actividad de las más de 8.000 empresas y entidades que se ubican hoy en día en los parques.

¿Qué rol tienen en la sociedad del conocimiento de hoy en plena 4° revolución industrial?

 Los Parques Científicos y Tecnológicos tienen un importante rol como facilitadores de la convergencia y transición de la actividad de las entidades que albergan hacia la digitalización, como base de la 4ª revolución industrial.

En este sentido, para apoyar la labor de los parques en su promoción de la digitalización empresarial, desde APTE se ha puesto en marcha una plataforma de formación online enfocada en las tecnologías disruptivas denominada APTEFORMA (www.apte.org/apteforma). APTEFORMA ofrece a los profesionales que trabajan en las empresas de los Parques Científicos y Tecnológicos españoles una catálogo de productos formativos gratuitos sobre la aplicación de las distintas tecnologías disruptivas en el entorno empresarial, como, por ejemplo, Blockchain, Inteligencia Artificial, Ciberseguridad, Industria 4.0, Transformación Digital, Edge Computing, Smart Cities, Big Data, Realidad Aumentada, fabricación e impresión 3D, Machine Learning, Ciberseguridad, Design Thinking, Digital Innovation Hubs, etc.

La capacidad que existe para anticiparse a las novedades científicas y tecnológicas está limitada a las posibilidades de poder disponer de un contacto y conocimiento, lo más directo posible, de la fuente de esas nuevas tecnologías.

Es por ello, que, desde la Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España, estamos muy enfocados en involucrarnos y colaborar en todas aquellas iniciativas que puedan suponer un nuevo paradigma científico y tecnológico, como, por ejemplo, la iniciativa de desarrollar la primera red nacional de Blockchain. Fruto de estas colaboraciones, queremos que nuestros miembros y sus entidades puedan ser partícipes y colaborar en el desarrollo de estas nuevas tecnologías.

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