La actividad industrial argentina mostró estabilidad en julio, aunque todavía se mantiene por debajo de los niveles registrados en años anteriores. El escenario se combina con una nueva contracción del empleo asalariado formal, que acumula una pérdida significativa desde agosto de 2023, y con expectativas laborales que continúan en terreno negativo.
De acuerdo con el Informe Industrial N.º 7 de 2026, elaborado por el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA), la actividad industrial estimada para julio se mantuvo prácticamente estable respecto de junio, con una variación mensual de -0,6% en términos desestacionalizados. En la comparación interanual, en tanto, se registró un incremento del 1,4%.
El dato representa una señal de cierta estabilidad en el corto plazo, aunque no alcanza para revertir el desempeño acumulado del sector. Durante los primeros siete meses del año, la industria registra una caída del 2% frente al mismo período de 2025 y permanece aproximadamente 10% por debajo de los niveles de actividad de 2022 y 2023.
Una recuperación todavía desigual
Los indicadores sectoriales adelantados correspondientes a julio mostraron un comportamiento similar al de la actividad general: estabilidad relativa frente al mes anterior, pero con diferencias importantes entre las distintas ramas industriales.
Esta heterogeneidad refleja que la evolución del sector no es uniforme. Mientras algunos segmentos muestran señales de recuperación o mayor estabilidad, otros continúan enfrentando dificultades vinculadas con el nivel de demanda, los costos y las condiciones generales de producción.
En este contexto, la industria transita una etapa en la que una mejora interanual puntual convive con niveles de actividad que todavía se encuentran por debajo de los registrados antes del actual ciclo de contracción.
El empleo industrial vuelve a retroceder
La situación productiva tiene su correlato en el mercado laboral. Según el Informe de Indicadores Laborales de la Industria N.º 8 del CEU-UIA, en mayo el empleo asalariado formal de la industria volvió a disminuir.
Durante ese mes se registró una pérdida de 3.157 puestos de trabajo, aunque el descenso fue menor al promedio observado durante los seis meses anteriores, que se ubicó en torno a los 5.100 empleos perdidos por mes.

La desaceleración de la caída constituye una señal relevante, pero no modifica todavía la tendencia acumulada. Si se toma como referencia agosto de 2023, identificado en el informe como el último máximo de empleo industrial, la industria perdió 89.667 trabajadores, equivalente a una reducción del 7,5%.
De esta manera, el sector industrial se posiciona como el de mayor pérdida acumulada de empleo dentro del sector privado.
Textil y metalmecánica, entre los sectores más afectados
El impacto tampoco es homogéneo entre las distintas ramas industriales. Al comparar la situación actual con agosto de 2023, los sectores que presentan las mayores reducciones continúan siendo textil, confecciones, cuero y calzado, junto con metalmecánica.

El primer grupo acumula una pérdida de 28.088 trabajadores, equivalente al 23% del empleo registrado en ese período. En el caso de la industria metalmecánica, la disminución alcanza los 21.384 trabajadores, un 9% menos respecto de agosto de 2023.
Los números muestran que las dificultades del empleo industrial tienen una incidencia especialmente fuerte en actividades que concentran una parte significativa de la mano de obra manufacturera.

La industria, entre los sectores con mayor caída mensual
El retroceso del empleo industrial también se observa al analizar el conjunto del sector privado. En mayo, el empleo asalariado privado registrado disminuyó en 9.059 trabajadores.
Dentro de ese resultado, comercio e industria fueron los sectores que registraron las mayores pérdidas mensuales. El comercio redujo su cantidad de trabajadores en 4.214, mientras que la industria perdió 3.157. La construcción, por su parte, registró una reducción de 1.190 empleos.
El desempeño confirma el peso que tiene la industria en la evolución del empleo privado y, al mismo tiempo, evidencia que la contracción laboral continúa siendo un componente central del escenario económico del sector.
Expectativas laborales todavía negativas
A la evolución de los puestos de trabajo se suma otro indicador relevante: las expectativas de las empresas industriales para los próximos meses.
En julio, apenas el 4,1% de las empresas consultadas esperaba incrementar su dotación de trabajadores durante los tres meses siguientes. En contraste, el 17,1% anticipaba una reducción del empleo.
La diferencia entre ambas proporciones refleja un escenario de cautela por parte de las compañías industriales. Aunque la actividad mostró cierta estabilidad durante julio, las perspectivas empresariales todavía no anticipan una recuperación significativa del empleo en el corto plazo.

Un escenario de estabilidad con desafíos pendientes
Los datos de actividad y empleo permiten delinear un escenario industrial con señales mixtas. Por un lado, la producción logró mantenerse relativamente estable durante julio y mostró una variación interanual positiva. Por otro lado, el desempeño acumulado continúa siendo negativo y la actividad permanece por debajo de los niveles registrados en 2022 y 2023.
En paralelo, el empleo formal industrial continúa contrayéndose, aunque a un ritmo menor que durante los meses previos. La pérdida acumulada desde agosto de 2023 y las expectativas negativas para los próximos meses muestran que la recuperación productiva todavía no se traduce en una mejora generalizada del mercado laboral.
Así, la industria argentina enfrenta una etapa marcada por la estabilidad de la actividad, la heterogeneidad sectorial y la persistencia de la caída del empleo, en un contexto en el que la evolución de la demanda y las condiciones de producción serán determinantes para definir el rumbo de los próximos meses.

